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El castaño como muchos otras especies caducifolias, adaptan su periodo vegetativo en función de la duración de los días o las horas de luz (fotoperiodo). Estas especies se preparan para pasar la estación fría desprendiéndose de los órganos foliares y desarrollando protecciones en las yemas. Esto supone un enorme derroche energético para la planta con lo cual tiene que completar con rapidez su ciclo vegetativo, aprovechando al máximo los periodos de máxima actividad fotosintética que en nuestras latitudes coinciden con el periodo estival. Todo este escenario móvil, que supone la defoliación durante el otoño y la posterior foliación durante la primavera, va ir marcando el protagonismo de las diferentes especies que van a aparecer en el sotobosque de castaños a lo largo de las diferentes estaciones del año. Así el gran aporte de materia orgánica que recibe el suelo durante el otoño, favorece la aparición de hongos, que aprovechan el aumento de humedad atmosférica y que la temperatura no es excesivamente bajas para desarrollarse. Por otra parte muchas especies de plantas, que mantienen sus yemas latentes bajo tierra en forma de bulbos, tubérculos, etc, como Narcisos, jacintos, aprovechan estos periodos de defoliación del castañar para activar sus ciclos hasta completarlos, antes de que el follaje estival cubra la cúpula del bosque y la luz sea un factor limitante. A medida que va disminuyendo la luz en el sotobosque muchas especies van completando sus ciclos vitales y van apareciendo especies más umbrófilas (tendencia por zonas umbrías)como la azucena silvestre, las cuales suelen tener flores colores vistosos para atraer a los insectos polinizantes. Dentro de este sotobosque aparecen también especies que mantienen su follaje durante todo el año como la hiedra, acebo, etc, que no son mas que especies relictas, las cuales nos remontan millones de años atrás en el terciario donde el clima y la vegetación reinante eran de carácter tropical.
César J. Del Arco García José Miguel García De las Heras |
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